Cuando pierdes más líquidos a través del sudor en verano de los que ingieres, puedes deshidratarte.
Por eso es importante beber líquidos como el agua a lo largo del día. Los niños pueden deshidratarse rápidamente, por lo que estar atento a los signos puede ser clave para su seguridad. La Academia Americana de Pediatría recomienda avisar al médico de familia si se observa alguno de los siguientes síntomas de deshidratación leve a moderada en niños:
- Juega menos de lo habitual
- Orina con menos frecuencia
- Boca seca y reseca
- Menos lágrimas al llorar
- Punto blando hundido en la cabeza de un bebé o niño pequeño
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